En el año 1987 mi padre comenzó a formar a pilotos en su escuela en Albacete, empezando por supuesto con sus hijos, mi hermano Félix y yo, que entonces teníamos 12 años, nos iniciamos así con pasión en esta nueva forma de vuelo.

Recuerdo mis primeros vuelos y como quedé fascinado, adicto a volar desde el primer día. Albacete es un lugar de escasos relieves y de poca altura, pero de vientos dinámicos muy regulares. Nunca desperdiciamos una oportunidad de salir a volar aunque fuese brevemente, teníamos que vérnoslas a veces con fuertes vientos en el despegue que exigían un control total de la vela en tierra, en muchas ocasiones también tuvimos que salir de situaciones comprometidas volando marcha atrás, escapando por el sotavento a través de fuertes turbulencias. Todo esto con los parapentes básicos y de limitada seguridad de la época.

Esto nos obligó a practicar al límite las posibilidades técnicas de maniobras en parapente. Practicábamos frecuentemente maniobras de descenso rápido como barrenas, bandas B, orejas y plegadas provocadas. Lo hacíamos tanto por diversión como por instrucción, pero la cuestión es que esto nos dio una soltura de manejo poco habitual.

Los parapentes evolucionaron y yo progresé poco a poco, empecé a participar en competiciones y a tomar el vuelo libre muy en serio.

Pero hubo un gran cambio en mí al participar en la creación del primer equipo de parapente acrobático, “SAFETY ACRO TEAM”. Éramos un grupo de pilotos de cross apasionados por la acrobacia.

El intercambio de ideas y experiencias con los compañeros del equipo fue crucial en la progresión hacia los increíbles descubrimientos que nos aguardaban.



En esta época había practicado todas las maniobras conocidas hasta tenerlas totalmente controladas, solo quedaba una maniobra nueva que me llamó la atención al verla, el “Negativo Centrifugo”, un nuevo tipo de negativo en el que la vela gira centrifugada a la altura del piloto.

Mientras practicaba para controlar los giros en negativo centrífugo hice un curioso descubrimiento al cambiar la manera en la que usaba el freno y el peso de mi cuerpo durante este giro en negativo, de esa manera surgió el giro “SAT”, un nuevo tipo de movimiento que me abre un increíble abanico de posibilidades acrobáticas. Le llame así en honor al equipo de pilotos que se esforzaban conmigo en aquel entonces en ampliar las posibilidades acrobáticas del parapente, fue también gracias a ellos su apoyo, ilusión y coraje que todo sucedió así.

Esa manera de girar en parapente nunca fue vista o imaginada antes, el giro en SAT fue el comienzo, sin él la acrobacia en parapente no sería nada como la conocemos hoy día.
Tras este descubrimiento fueron muchos los pilotos que se dispusieron a dominar el SAT practicando intensamente.

Este primer descubrimiento del SAT ocurrió en Buenos Aires, Argentina a finales de 1999, y ya tenía en mente como realizar los “Tumblings” y “SAT Asimétricos”.

Las primeras competiciones exclusivamente de acrobacia en parapente comenzaron a organizarse en el año 2000, rápidamente “RED BULL VERTIGO” se convirtió en la más importante de todas siendo la única compe de acrobacia SINCRONIZADA.

Siempre me inquietó especialmente explorar los límites del vuelo en parapente, cuestiones como si era posible o no el realizar el Tumbling.
Desde mi posición avanzada con el dominio del SAT, otras maniobras inimaginables hasta entonces comenzaron a sucederse. Era como si las viese venir, las imaginaba, las creía posibles, las ensayaba intensamente hasta que surgían y las dominaba, con gran riesgo muchas veces, ya que he tenido que tirar el emergencia al menos en diez ocasiones. Estas nuevas maniobras inmediatamente las compartía con mi hermano y mis compañeros en el SAT TEAM, eso nos dio una considerable ventaja a Felix y a mi frente a otros pilotos en las competiciones. De ahí nuestros siete años consecutivos de victorias indiscutibles en acrobacia en el REDBULL VERTIGO.



De ese tiempo, de mis descubrimientos y los esfuerzos e intercambios del SAT TEAM surgieron maniobras como el Mc Twist y el Misty Flip en pilotaje SOLO y las “Barrena Espejo con Choque”, los “Molinetis” (Sincro Pitch Pendulum) los “Rodeo SAT”, “Rodeo Helico” y “Rodeo Infinit” en evoluciones SINCRO.

Tardé cinco años más en comprender totalmente todo lo relacionado con el movimiento SAT, y fue a finales del 2004 en Granada cuando conseguí conectar por primera vez el INFINIT TUMBLING una maniobra radical y extrema que revela por si sola como los limites supuestos del vuelo libre en parapente pueden ser cuestionados, traspasados y replanteados. He sido el primero en entrar en el libro GUINNESS por realizar una maniobraba acrobática en parapente, “un INFINIT TUMBLING de 108 giros consecutivos”, anteriormente el ala delta con loopings consecutivos conseguía estar en el GUINNESS.

La acrobacia también me ha hecho descubrir maniobras que no están en las listas de competición y muchos estilos de vuelo diferentes, a veces mezclando otros deportes con el parapente, como escalar por las piedras con la vela arriba, saltar de los puentes, globos aerostáticos, helicópteros, o volar con velas muy pequeñas con snowboard.

La práctica de la acrobacia ha aportado un gran valor a mi vida dándome a conocer sensaciones únicas de miedos y alegrías. Y algo muy importante, el respeto hacia el deporte y a practicarlo siempre de la forma más segura posible.